En colaboración con Nagore Legarreta, el eje es un posicionamiento ético y sensible compartido. Los cuerpos, las vulnerabilidades y las tensiones atraviesan ambos trabajos. La imagen no se utiliza para ilustrar, sino para pensar y sentir.
En Edipotoa (2013), la maquetación y la estructura gráfica del libro se pensaron para sostener el ritmo y la densidad del texto. El diseño organiza el tiempo de la lectura sin añadir explicación.
En Hysteron (2016), la maquetación del libro y un único monograbado integrado forman parte del trabajo. El grabado se hace uno con la pieza de danza realizada en directo y reúne las tensiones corporales, heridas y cargas que atraviesan el proyecto.
En Suzko Irudiak (2024), se reúnen las explosiones de luz estenopeicas recogidas por Nagore en la India. Las dos cubiertas del libro evocan la cámara construida con una caja de cerillas. Inspiradas en el arte popular indio, las imágenes vivas y lisérgicas concentran la intensidad del país y de estas fotografías.
La afinidad artística entre Nagore y Ramón quedó recogida en el manifiesto Zikinbrillo (Gure Bazka, ARGIA, 2018). Gorputzen Errebolta (2025–26) es, hasta hoy, su colaboración más estrecha.